En 1829 William Austin Burt patentó el tipógrafo que más tarde vendría a ser la primera máquina de escribir.
El proceso mecánico de la escritura incrementó el ritmo de las comunicaciones además de permitir a la mujer entrar en el mundo laboral como mecanógrafa.
El primer modelo industrial fue fabricado por Remington en el año 1873, tenía como soporte la estructura de una máquina de coser. El carro se desplazaba actuando sobre un pedal parecido al de éstas.
Entre los años 1920 y 1940 los concursos de mecanografía fueron muy populares, y promocionados por las compañías fabricantes de máquinas de escribir como, herramienta publicitaria.
Barbara Blackburn es considerada la mecanógrafa en lengua inglesa más rápida del mundo. En 1985 el Guinnes Book of the Records verificó que mantuvo una velocidad media de 150 wpm (palabras por minuto) durante 50 minutos es decir 37.500 pulsaciones con una media de 12,5 pulsaciones por segundo.