La evolución de las joyas

En el Paleolítico el hombre comenzó a usar objetos naturales de origen mineral y animal para ornamento personal, con el fin de realzar su aspecto y su personalidad.

Comenzaron a utilizar los minerales como talismanes o como simples adornos para diferenciarse de sus semejantes, apareciendo de este modo las primeras joyas.

En un principio fueron huesos, dientes, conchas, caracoles, todos los objetos fáciles de encontrar en la naturaleza, mas tarde comenzó la búsqueda de piezas minerales más raras en el subsuelo y en los cauces de los ríos.

Las culturas babilónica, asiría y sumeria, 3.000 años Antes de Cristo fueron civilizaciones muy avanzadas que desarrollaron una extraordinaria joyería, aplicando la técnica del granulado, utilizando granos de oro, con incrustaciones de piedras preciosas.

En el Antiguo Egipto identificaban los metales y minerales con sus dioses y con ciertos poderes terapéuticos, el Cobre y la Malaquita se identificaban con su dios Hathor y el oro con el dios Sol, el nombre del Lapis lazuli y de la Turquesa eran sinónimos de alegría y placer. Realizaban sus diseños de joyas y utilizaban una gran variedad piedras preciosas y semipreciosas como la amatista, la cornalina, el jaspe, el ónice, la turquesa y el cuarzo.

Amatista en Albina Bosch, Vielha

Joyería Joid'art, en Albina Bosch, Vielha, Val d'aran

Joyería Joid'art, en Albina Bosch, Vielha

Los griegos comenzaron a usar el oro y las gemas hacia el 1.400 antes de Cristo y en el 300 antes de Cristo ya dominaban una avanzada tecnología para la talla y grabado de piedras preciosas como la amatista, las perlas y las esmeraldas. Fueron ellos los primeros en crear una nueva joya: el camafeo, fabricada a partir de una piedra de ágata procedente de la India llamada Sardónice.

La joyería tuvo una gran importancia en el mundo romano, en todas sus épocas En la antigua Roma encontramos al anillo, precursor de la actual sortija de compromiso consistente en un sencillo aro de hierro que era entregado como símbolo del ciclo de la vida y de la eternidad y constituía una promesa pública del contrato matrimonial entre un hombre y una mujer.

A partir del siglo XI, se impone un nuevo tipo de alhaja, el broche. Las joyas eran usadas exclusivamente por los ricos comerciantes, la nobleza, los religiosos y miembros de la familia real, era un privilegio exclusivo de la aristocracia.

En el Renacimiento se extiende el uso del colgante combinado con perlas irregulares (barrocas), esmaltes y gemas. En el siglo XV las joyas adquieren una gran importancia en la moda, los trajes, son bordados junto con perlas y piedras preciosas. Importantes pintores y escultores de la época realizan diseños de joyas, reconocidos por toda Europa.

En los inicios del siglo XVII se desarrollan nuevas técnicas para el tallado de las piedras preciosas duras, el diamante era la piedra más deseada, las joyas se separan en dos categorías, la de joyas de diseño con diamantes y las gemas de menor categoría que seguían los dictámenes de la moda del vestir y de la joyería.

Los nuevos métodos y tecnologías de talla de piedras preciosas y los tratamientos de las gemas han propiciado que el comercio de las joyas haya aumentado de forma espectacular en los últimos tiempos haciéndolas más accesibles al público, hoy la joyería está socialmente más extendida que nunca.